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BOLETIN DEL ENOS No. 1

 

 

 

 

 

LA NIÑA AFECTA A COSTA RICA…

12 de junio, 2007

 

 

 

 

 

RESUMEN

 

En abril de 2007 terminó la afectación del fenómeno de El Niño en Costa Rica. Fue un evento que presentó impactos climáticos muy fuertes en toda la época lluviosa del año pasado, particularmente porque las precipitaciones fueron deficitarias en los meses tradicionalmente más lluviosos (agosto-octubre); por ejemplo, se registró un déficit récord del 70% en el Pacífico Norte durante setiembre, lo cual ocasionó impactos negativos tanto en el sector agrícola como en la generación hidroeléctrica.

 

Sin embargo, el monitoreo de la temperatura superficial del mar (TSM) que realiza el Instituto Meteorológico Nacional (IMN) en el Pacífico ecuatorial, particularmente en la región aledaña a Sur y Centro América (R1.2 y R3, ver figura 1), indica que el fenómeno de La Niña -la antítesis del fenómeno de El Niño- se encuentra en su etapa de formación. Esta parte del océano ha venido presentando características propias del fenómeno de La Niña, particularmente por vientos alisios más fuertes y temperaturas del mar más bajas que las normales. Este enfriamiento en las aguas del océano Pacífico oriental se ha extendido en las últimas semanas hacia las costas de Centroamérica, donde las temperaturas han bajado entre 0.5ºC y 1ºC. Por el contrario, las temperaturas del mar permanecen más altas que lo normal en todo el océano Atlántico Norte, incluyendo el mar Caribe. El IMN considera que esta configuración térmica tan particular en ambos océanos (fenómeno de La Niña en el Pacífico oriental y calentamiento en el mar Caribe), fue la causa del temprano inicio de la estación lluviosa en la Vertiente del Pacífico y de los altos niveles de lluvia registrados hasta el momento en esta región. El déficit de precipitaciones que afecta a la provincia de Limón desde febrero es también una manifestación típica de La Niña. Las proyecciones climáticas que se indican más adelante se realizaron en función de esa misma configuración térmica de los océanos adyacentes y de los impactos típicos de La Niña.

 

En virtud de que el fenómeno de La Niña se encuentra actualmente en la etapa de formación, se estima que afectará al país durante todo este año. En el pasado, bajo la influencia de La Niña, las lluvias fueron más intensas en la Vertiente del Pacífico y deficitarias en la Vertiente del Caribe y la Zona Norte. La ocurrencia de temporales del Pacífico, especialmente en setiembre y octubre, así como una temporada de huracanes en el Atlántico más intensa de lo normal, son otras características del clima asociadas con el fenómeno de La Niña.

 

DIAGNOSTICO

 

La figura 1, correspondiente a las anomalías de temperaturas (diferencia entre el valor actual y el promedio histórico) de mayo, muestra las regiones en que se divide el Pacífico ecuatorial para el monitoreo del fenómeno ENOS. Las regiones R1.2 y R3 son las más cercanas a Costa Rica y son las que han presentado un mayor enfriamiento. Nótese que dicho enfriamiento se ha extendido tanto hacia el norte como al oeste, y oscila entre 0.5ºC y 1ºC.

 

 

 

 

 

Figura 1. Anomalías de temperatura de la superficie del mar en el océano Pacífico tropical durante mayo del 2007. Los rectángulos denotan las regiones de control del ENOS: R1.2, R3, R3.4 y R4. Fuente: AOML-PHOD/NOAA.

 

 

 

La figura 2 muestra la variación mensual de tres indicadores del ENOS: dos de temperatura oceánica (N1.2 y N3) y uno de presión atmosférica (IOS). Nótese que en la región del Pacífico oriental los correspondientes índices de temperatura N1.2 y N3 presentan valores negativos desde marzo, y el IOS valores positivos desde febrero, esto es una señal clara de que el fenómeno de La Niña está establecido en esas regiones. En el Pacífico Central y occidental (regiones R3.4 y R4) aún persiste el desacople entre las componentes oceánicas y atmosféricas (las temperaturas del mar ligeramente más cálidas y el IOS positivo).

 

Con respecto a las temperaturas de la superficie del mar Caribe y el océano Atlántico, cuyo indicador es la anomalía de la temperatura del Atlántico Tropical Norte (ATN), éstas han permanecido más altas que lo normal (curva roja, figura 2) desde que en 1995 se produjo la transición de su fase fría a la caliente, fenómeno conocido como la fase positiva de la Oscilación Multidecadal del Atlántico Norte (OMAN). Esta es una oscilación de mayor escala temporal, de tal manera que no se esperan cambios en este patrón a corto plazo. Los registros históricos demuestran que esta particular configuración térmica entre el Pacífico y el Atlántico es muy favorable para que una temporada lluviosa intensa en la Vertiente del Pacífico, igualmente favorece una mayor cantidad e intensidad de ciclones en el océano Atlántico, algunos de los cuales nos afectan indirectamente con temporales en dicha Vertiente.

 

 

 

 

 

Figura 2. Variación temporal de tres índices del ENOS: temperatura del mar (N1.2 y N3) y Oscilación del Sur (IOS). Se incluye el índice de temperatura la superficie del mar en el Atlántico Tropical Norte (ATN). Fuente: CPC-CDC/NOAA.

 

 

 

En Costa Rica el impacto climático debido al actual fenómeno de La Niña en el Pacífico oriental, así como el calentamiento en el mar Caribe, se ha manifestado en dos patrones distintos, primero, un aumento de las precipitaciones en toda la Vertiente del Pacífico, por ejemplo en Guanacaste el incremento ha sido del 60% con respecto al promedio, de 45% en el Pacífico Central, 10% en el Pacífico Sur y 40% en el Valle Central; además se observó un inicio temprano de la estación lluviosa, que en el caso del Valle Central significó un adelanto de 10-20 días. En la Zona Norte, donde también ha llovido más que lo normal, el aumento hasta el momento es de un 12%, solo en enero llovió menos que lo normal. El segundo patrón es el imperante en la región del Caribe, cuyo efecto ha sido un déficit acumulado del 20% en el Caribe Norte y del 40% en el Caribe Sur.

 

Todos los elementos anteriores confirman, según el criterio del IMN, que efectivamente se está desarrollando un nuevo fenómeno de La Niña.

 

PRONOSTICO CLIMATICO

 

Las proyecciones climáticas para Costa Rica se realizaron bajo la premisa de un evento de La Niña en el Pacífico oriental y un calentamiento en el mar Caribe durante el año en curso. Para tal fin se utilizaron 3 métodos: los resultados de los modelos de predicción climática, las investigaciones sobre variabilidad climática y el Sistema de Selección de Análogos (SSAA). El SSAA identificó a los siguientes como los años análogos al 2007: 1952, 1954, 1959, 1964, 1970, 1973, 1988 y 1995. Considerando las condiciones climáticas de los años análogos, se pronostica (ver figura 3) que durante la estación lluviosa del 2007 las precipitaciones serán mayores que lo normal en toda la Vertiente del Pacífico y el Valle Central, los porcentajes anuales estimados son del 15% a 25% más que el promedio: las canículas de julio y agosto serán débiles o no se presentarán del todo. Los meses porcentualmente más lluviosos serán agosto a octubre, debido en gran parte a temporales del Pacífico por efectos indirecto de ciclones tropicales. En la Zona Norte y la región Caribe el impacto en las lluvias será de un déficit que oscilaría entre  10% y 20%; julio y agosto se perfilan como meses menos lluviosos que lo normal, lo que significa que el impacto de los temporales de la Vertiente del Caribe de esta época no será tan intenso como en otros años.

 

Otra de las razones por la cual se espera una intensa estación lluviosa en la Vertiente del Pacífico es por la influencia que podrían causar los huracanes del Caribe y el Atlántico. Un gran porcentaje del total anual de precipitaciones es aportado por los efectos indirectos de estos huracanes. Respecto a la temporada de ciclones tropicales para este año, los antecedentes demuestran que bajo los efectos de La Niña y el calentamiento del Atlántico, la ocurrencia de estos fenómenos aumenta en un 50-100% en comparación con un año normal u otro bajo efectos de El Niño. El consenso general es que este año la temporada de huracanes será más intensa que lo normal y mayor a la observada en el 2006, en la cual hubo un fenómeno de El Niño y se registraron 9 ciclones (tormentas y huracanes), ninguno de los cuales afectó al país. El pronóstico para la presente temporada es de 13 a 17 ciclones (el promedio histórico es 10), de los cuales entre 7 y 10 se convertirán en huracanes. En los años análogos identificados por el IMN, se registraron 26 ciclones en el mar Caribe (3 a 5 por temporada), de los cuales hubo 13 huracanes (9 intensos) que ocasionaron un impacto significativo en el país, específicamente fuertes temporales e inundaciones en la Vertiente del Pacífico, entre ellos se pueden citar a Fox (Oct‑1952, cat-4), Hazel (Oct‑1954, cat-4), Cleo (Set‑1964, cat-4), Gilbert (Set-1988, cat-5), Joan (Oct-1988, cat-4) y Opal (Oct-1995, cat‑4). Según esto, existe una alta probabilidad de que al menos 2 temporales de moderada o fuerte intensidad afecten al Pacífico como consecuencia de sendos huracanes en el mar Caribe, estos eventos se presentarían muy probablemente entre agosto y octubre.

 

 

 

 

 

Figura 3. Pronóstico climático 2007. Anomalías anuales de precipitación (respecto al promedio) en las diferentes regiones del país. Fuente: GD/IMN.

 

 

 

 

 

 

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