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BOLETIN DEL ENOS

 

 

 

 

 

N°2

20 de julio, 2007

 

LA NIÑA AFECTA A COSTA RICA…

 

 

 

 

 

RESUMEN

 

El monitoreo de la temperatura superficial del mar (TSM) que realiza el Instituto Meteorológico Nacional (IMN) en el Pacífico ecuatorial, particularmente en la región más oriental y aledaña a Suramérica (R1.2 y R3, ver figura 1), indica que el fenómeno de La Niña sigue desarrollándose. La evolución de este evento fue rápida en el trimestre marzo-mayo, sin embargo, en los últimos meses se tornó más lenta, especialmente en junio cuando hubo un debilitamiento significativo del enfriamiento y de los vientos alisios en el Pacífico oriental. Por lo tanto, aunque se mantienen la evolución y las características generales del fenómeno, se prevé que la mayor intensidad de La Niña sería en el último trimestre de 2007. Este desfase, en relación a las estimaciones iniciales, favoreció la ocurrencia de la Canícula a partir de la tercera semana de junio –hecho que no ocurre cuando ¨La Niña¨ está plenamente establecida, favoreciendo la disminución de la actividad lluviosa en el país.

 

Las temperaturas en el océano Atlánticoaribe y la Zona Norte,

tor que podr -otro factor influyente en el clima del país- están menos cálidas que 2005-2006, ya que actualmente están normales. El mar Caribe está más cálido que el Atlántico, registrando el mayor calentamiento desde hace más de 20 años. El IMN considera que esta configuración térmica tan particular en ambos océanos (Pacífico oriental frío y mar Caribe muy cálido) es la causa de los altos niveles de lluvia registrados hasta el momento en la Vertiente Pacífico y del déficit en la provincia de Limón desde principios de año. Las proyecciones climáticas se realizaron en función de esa configuración térmica de los océanos adyacentes al país y de los impactos típicos del fenómeno de La Niña. El hecho de que La Niña podría alcanzar su máximo apogeo al finalizar el año, hace que la probabilidad de ocurrencia de temporales sea mayor en el Caribe Norte en el mes de diciembre, que en el resto de la Vertiente.

 

Históricamente, las lluvias fueron más intensas en la Vertiente del Pacífico y deficitarias en la Vertiente del Caribe y la Zona Norte en presencia de ¨La Niña¨. La ocurrencia de temporales en la vertiente del Pacífico, especialmente en setiembre y octubre, así como una temporada de huracanes más intensa de lo normal en el Atlántico son otras características asociadas a dicho fenómeno. El calentamiento en el mar Caribe –a diferencia del calentamiento en el Pacífico- está asociado con precipitaciones en todo el país, y en función del estado de otros parámetros como el viento, ocasionaría en ciertos meses condiciones más lluviosas en la Vertiente del Caribe y la Zona Norte.

 

DIAGNOSTICO

 

La figura 1, correspondiente a las anomalías (diferencia entre el valor actual  y el promedio histórico) de temperatura de la superficie del mar de junio, muestra las regiones en que se divide el Pacífico ecuatorial para el monitoreo del fenómeno ENOS, del cual, el fenómeno La Niña es su fase fría. Las regiones R1.2 y R3 -las más cercanas a Centroamérica y Suramérica- son las que mejor han reflejado la evolución del actual evento. El enfriamiento del océano se ha extendido en todas las direcciones, incluso hacia Costa Rica, donde las temperaturas bajaron entre 0.5° y 1°C con respecto a lo normal. Nótese también la aparición de aguas relativamente más cálidas en las costas de Ecuador, las cuales desaparecieron totalmente en las primeras semanas de julio.

 

 

 

 

 

Figura 1. Anomalías de temperatura de la superficie del mar en el océano Pacífico tropical durante junio de 2007. Los rectángulos corresponden a las regiones de control del ENOS: R1.2, R3, R3.4 y R4. Fuente: NOAA.

 

 

 

La figura 2 muestra la variación mensual de tres indicadores del ENOS: dos de temperatura oceánica (N1.2 y N3) y uno de presión atmosférica media en toda la cuenca del océano Pacífico (IOS), abreviatura del Índice de Oscilación del Sur, se calcula a partir de las fluctuaciones de la diferencia de presión entre la ciudad australiana de Darwin (Pacífico Occidental) y la isla de Tahiti (Pacífico Central). Valores negativos (positivos) del IOS indican a menudo episodios de El Niño (La Niña). Nótese que en la región del Pacífico oriental los correspondientes índices de temperatura (N1.2 y N3) presentaron valores negativos (enfriamiento) desde marzo y junio no fue la excepción, a pesar de que hubo un leve aumento con respecto a mayo; mientras que el índice IOS es positivo desde febrero. Todo esto en conjunto es una señal clara de que el fenómeno de La Niña está en su proceso de desarrollo en esas regiones.

 

Con respecto a las temperaturas de la superficie del océano Atlántico, en particular el Atlántico tropical, el calentamiento ha disminuido en los últimos 2 meses, en la actualidad las temperaturas están dentro de lo normal. Sin embargo, el mar Caribe y el Golfo de México registraron calentamientos relativamente más altos, con respecto al Atlántico tropical y a lo normal. Los registros históricos de temperatura del mar Caribe demuestran que las temperaturas del primer semestre de 2007 están tan altas como las de 2005, por lo tanto es un calentamiento extremo que ocasionará alteraciones climáticas en nuestro país. En la figura 2 se muestra el indicador de la anomalía de la temperatura del mar Caribe (CAR), se observa que éste ha permanecido positivo (más caliente que lo normal) desde 2006, pero más precisamente desde 1995 cuando se produjo la transición de la fase fría a la caliente, fenómeno conocido como la Oscilación Multidecadal del Atlántico Norte (OMAN). La OMAN es una oscilación de mayor escala temporal, de tal manera que no se esperan cambios en este patrón a corto o mediano plazo, de tal manera que el calentamiento del Caribe persistirá por el resto del año. Los datos de precipitación muestran que esta particular configuración térmica bipolar entre el Pacífico y el mar Caribe es muy favorable para una temporada lluviosa intensa en la Vertiente del Pacífico, favoreciendo, igualmente, una mayor cantidad e intensidad de ciclones en el océano Atlántico y mar Caribe, algunos de los cuales nos afectan indirectamente con temporales en la costa del Pacífico.

 

 

 

 

 

Figura 2. Variación temporal de tres índices del ENOS: temperatura del mar (N1.2 y N3) y Oscilación del Sur (IOS). Se incluye el índice de temperatura la superficie del mar en el mar Caribe (CAR). Fuente: NOAA.

 

 

 

A pesar de que durante la Niña las aguas del Pacífico ecuatorial experimentan un enfriamiento significativo, no necesariamente sucede lo mismo en la región adyacente a nuestro Istmo. El Pacífico centroamericano se ubica en la región denominada “ecuador térmico”, el cual se extiende al norte del ecuador entre los 5°N y 15°N de latitud. La figura 3 es una imagen de temperatura del mar de un satélite polar correspondiente al 4 de julio, y es un buen ejemplo de las temperaturas que se pueden esperar para los próximos meses en el Pacífico de Centroamérica (T<27°C).

 

El ciclo anual del campo térmico superficial de nuestra región pacífica presenta las mayores anomalías positivas en los meses de junio a agosto (~+1°C). Este comportamiento se ve reflejado en análisis recientes del mes de julio. En el extremo sur del pacífico centroamericano, específicamente entre Costa Rica y Panamá dichas desviaciones para el presente mes pueden alcanzar los +2 °C. Durante este período del año la termoclina (estrato que separa la capa superficial de las zonas más profundas) se localiza a una profundidad promedio de 50 m. Se debe recordar que la localización de la termoclina se obtiene a través de la profundidad de la isoterma de 20°C.

 

 

 

 

 

 

 

 

Figura 3. Análisis del 4 de julio 2007 de la temperatura superficial del mar en el Pacífico de Centroamérica. Las temperaturas más altas se localizan entre México y El Salvador, las zonas blancas denotan nubosidad. Fuente: SERIO-UNA.

 

 

 

En Costa Rica el impacto climático debido al actual fenómeno de La Niña del Pacífico oriental, así como el calentamiento en el mar Caribe, se ha manifestado (hasta junio 2007) en dos patrones distintos: en mayo, hubo superávit de precipitación en toda la Vertiente del Pacífico, en Guanacaste el incremento fue de 30%,  15% en el Pacífico Central, 5% en el Pacífico Sur y 20% en el Valle Central; además se observó un inicio temprano de la estación lluviosa, que en el caso del Valle Central significó un adelanto de 10-20 días. En la Zona Norte el aumento fue de 1%. Junio, por el contrario, fue u mes seco a muy seco en la mayor parte del país.. El segundo patrón es el imperante en la región del Caribe, cuyo efecto hasta junio ha sido un déficit acumulado de 20% en el Caribe Norte y 40% en el Caribe Sur. En la primera quincena de julio se produjo un fuerte temporal del Caribe el cual estuvo asociado al aumento experimentado por los vientos alisios.

 

Todos los elementos anteriores confirman, según el criterio del IMN, que efectivamente se La Niña sigue consolidándose.

 

 

PRONOSTICO CLIMÁTICO

 

Las proyecciones climáticas para Costa Rica se realizaron bajo la premisa de un evento de La Niña en el Pacífico oriental y un calentamiento en el mar Caribe durante el año en curso. Para tal fin se utilizaron 3 métodos: los resultados de los modelos de predicción climática, las investigaciones sobre variabilidad climática y el Sistema de Selección de Años Análogos (SSAA).  El SSAA determina aquellos años, en los registros históricos, que presentaron una tendencia de los parámetros de control del océano y la atmósfera similar a la del año que se pronostica.  Se consideran las condiciones observadas en los últimos 4 meses y las proyectadas para los próximos 4 meses con respecto al mes de referencia. El SSAA identificó a los siguientes como los años análogos al 2007: 1942, 1954, 1959, 1964, 1970, 1973, 1978, 1988 y 1995. Considerando las condiciones climáticas de los años análogos, se pronostica (ver figura 3) que durante la estación lluviosa de 2007 las precipitaciones serán mayores que lo normal en toda la Vertiente del Pacífico y el Valle Central, los porcentajes anuales estimados son del 10% a 20% más que el promedio. El período más lluvioso será de agosto a octubre, debido en gran parte a temporales del Pacífico por efectos indirecto de ciclones tropicales.

 

En la Zona Norte y la Región Caribe las lluvias anuales tendrían un déficit de 5% a 20%. El lento desarrollo del fenómeno de La Niña, el cual alcanzaría su máxima intensidad a finales de año, favorecería la ocurrencia de temporales en el Caribe Norte en el mes de diciembre, con pocas probabilidades en enero y febrero. El Caribe Sur muestra poca probabilidad de que se presenten temporales en el trimestre diciembre-febrero.

 

Otra de las razones por la cual se espera una intensa estación lluviosa en la Vertiente del Pacífico es por la influencia que podrían causar los huracanes del Caribe y el Atlántico, ya que un gran porcentaje de las precipitaciones anuales es aportado por los efectos indirectos de estos huracanes. Las temporadas de ciclones tropicales, bajo los efectos de La Niña y el calentamiento del Atlántico, aumentan en 50-100% en comparación con un año normal o bajo efectos de El Niño. La temporada de huracanes 2007 será más intensa que lo normal y mayor a la de 2006, en la cual hubo fenómeno de El Niño y se registraron 9 ciclones (tormentas y huracanes), ninguno de los cuales afectó al país. El pronóstico para la presente temporada es de 13 a 17 ciclones (el promedio histórico es 10), de los cuales entre 7 y 10 serían huracanes.

 

En los años análogos identificados por el IMN se registraron 26 ciclones en el mar Caribe (3 a 5 por temporada), de los cuales hubo 13 huracanes (9 intensos) que ocasionaron un impacto significativo en el país, específicamente fuertes temporales e inundaciones en la Vertiente del Pacífico, entre ellos se pueden citar a Fox (Oct‑1952, cat-4), Hazel (Oct‑1954, cat-4), Cleo (Set‑1964, cat-4), Gilbert (Set-1988, cat-5), Joan (Oct-1988, cat-4) y Opal (Oct-1995, cat‑4). Según esto, existe una alta probabilidad de que al menos 2 temporales de moderada o fuerte intensidad afecten al Pacífico entre agosto y octubre como consecuencia de la presencia de huracanes en el mar Caribe.

 

 

 

 

 

Figura 3. Pronóstico climático 2007. Anomalías anuales de precipitación (respecto al promedio) en las diferentes regiones del país. Fuente: GD/IMN.

 

 

 

 

 

 

Este boletín es preparado por el Instituto Meteorológico Nacional (IMN-COENOS) con colaboración de SERIO (UNA)-COENOS.

 

 

Por  Werner Stolz (GAP, IMN)

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

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