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BOLETIN DEL ENOS
N° 7
17 de Diciembre, 2007
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LA NIÑA ESTA EN LA FASE MAS
INTENSA
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Las alteraciones climáticas
que sufrió el país este año fueron consecuencia del intenso dipolo térmico
transoceánico entre el Pacífico y el Caribe, es decir, la combinación del
fenómeno de La Niña
–la cual actualmente se encuentra en la etapa
madura o de máxima intensidad de su evolución- y el calentamiento
anormal en el mar Caribe y el océano Atlántico.
La Niña, y en
general el dipolo transoceánico, causaron un año extraordinariamente lluvioso
en la Vertiente
del Pacífico, y seco en el Caribe y las llanuras de la Zona Norte. El más
grande de los impactos climáticos de este año fue el temporal del Pacífico en
el mes de octubre, el cual causó inundaciones extensas, pérdidas económicas
multimillonarias y la muerte de, al menos, 18 personas.
En cuanto a ciclones
tropicales en la cuenca del océano Atlántico, se superó el número de una
temporada normal: hasta noviembre se habían formado 14 ciclones (9 tormentas
y 5 huracanes), dos de ellos, los huracanes Dean y Félix, de categoría
5, se formaron en el mar Caribe, lo
cual también es un récord histórico, causado en gran parte por el mayor calentamiento
de las aguas del mar Caribe.
De acuerdo con los análisis
históricos y los modelos de predicción del ENOS, la Niña continuará
durante el primer semestre del 2008 y, aunque existe una mayor incertidumbre
sobre su posterior evolución y desaparición, un ensamble de 22 modelos indica
que podría finalizar entre junio y agosto; no obstante un análisis
estadístico de datos históricos muestra posibilidades de que se extienda por
más tiempo.
Debido a la persistencia del
dipolo térmico transoceánico, las alteraciones climáticas en el país continuarán
por 6 meses más. En la
Vertiente del Pacífico y el Valle Central la temporada seca
podría interrumpirse ocasionalmente por días lluviosos. Contrario a lo
sucedido durante casi todo el año, en la Zona Norte y la
región del Caribe las precipitaciones aumentarán entre diciembre y marzo, con
alta probabilidad de eventos lluviosos extremos o “llenas”.
DIAGNOSTICO
La figura 1, correspondiente
a la variación espacial de los cambios o anomalías de temperatura de la
superficie del mar del mes de noviembre, muestra que el enfriamiento del
Pacífico ecuatorial ‑asociado a La Niña- se ha expandido en todas las direcciones;
en el sentido latitudinal ya rebasó la línea de cambio de fecha (180º). Las
máximas anomalías negativas se presentan en el Pacífico oriental y son del
orden de 2°C.
Estos y otros elementos son señal de que el fenómeno se encuentra en la etapa
de máxima intensidad.
De acuerdo con un indicador
mensual de temperatura del mar, desde setiembre de 2007 se están presentando
los valores más bajos del registro histórico ‑el cual data de 1900- en
la región más oriental del Pacífico (frente a las costas de Ecuador y Perú,
zona conocida como Niño1.2), lo que significa que al menos en esta región el
actual episodio de La
Niña ha sido el más intenso en los últimos 100 años (figura
2).
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Figura 1. Variación espacial
de las anomalías de temperatura de la superficie del mar en el océano
Pacífico tropical y el mar Caribe durante noviembre de 2007. Se indica la
posición del dipolo térmico Pacífico-Caribe. Fuente: CPC/NOAA.
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Figura 2. Variación semanal
del índice de temperatura oceánica N1.2. El valor de finales de noviembre es
el más bajo de los últimos 25 años. Fuente: Boletín Climático 147 del IMARPE,
Perú.
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Por otro lado, nótese en el
mar Caribe la persistencia del calentamiento (figura 1), particularmente
frente a las costas de Costa Rica y Nicaragua. Esta configuración tan
particular y contrastante -de un extenso e intenso enfriamiento en el Pacífico
y un calentamiento en el Caribe y en general todo el Atlántico- que hemos
denominamos el “dipolo térmico transoceánico (DTT)”, es el responsable de la
fuerte variabilidad climática que ha experimentado el país durante el 2007.
Según los registros históricos este dipolo no es nuevo, no obstante la
intensidad –medida por el gradiente térmico- ha sido la más alta tanto en el
2005 como en el 2007. co-Caribe. d
del dipolo t de lluvias, ya que
La figura 3 muestra la
variación mensual de tres índices del ENOS: dos de temperatura oceánica (N3 y
N3.4) y uno de presión atmosférica media en toda la cuenca del océano
Pacífico (IOS). Todos estos indicadores están en fase y son los típicos de La Niña. Además,
notar que el valor del índice de presión atmosférica (IOS) alcanzó un máximo
en octubre y ya empezó a disminuir en noviembre, caso contrario a los
indicadores de temperatura del mar, los cuales siguieron bajando en
noviembre. Lo que esto está indicando es que efectivamente el fenómeno se
encuentra en la etapa de máxima intensidad.
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Figura 3. Variación temporal
de tres índices del ENOS: temperatura del mar (N3 y N3.4) y Oscilación del
Sur (IOS). Se incluye el índice de temperatura de a superficie del mar Caribe
(CAR). Fuente: CPC-CDC/NOAA.
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Con respecto a las
temperaturas del Atlántico tropical, el calentamiento en el 2007 ha sido menos
intenso que el ocurrido en el 2006, comportamiento contrario al del Mar
Caribe, el cual se ha mantenido más cálido que lo normal (ver índice CAR en la
figura 3) y ha sido más alto que el de 2006. Este factor fue determinante
para que la mayor intensidad de la temporada de huracanes se concentrara en
esta cuenca oceánica.
En Costa Rica el patrón
climático de 2007 sufrió fuertes alteraciones debido al dipolo térmico entre
el Pacífico y el Caribe, en particular por las condiciones excepcionalmente
lluviosas durante todo el año en la Vertiente del Pacífico y el Valle Central. El
inicio de la temporada de lluvias se adelantó una a dos semanas en varios lugares;
luego, entre mayo y julio la frecuencia de eventos lluviosos extremos a nivel
diario aumentó significativamente con respecto al año pasado, el impacto de
estos aguaceros en la población civil y la infraestructura ha sido mayor
porque algunos de ellos estuvieron acompañados de tornados y granizo. Aunado
a lo anterior, en la segunda etapa de la temporada de lluvias ‑específicamente
en octubre- se registró otro evento hidrometeorológico extremo, pero de
mayores dimensiones que los anteriores: un temporal asociado a un sistema
semipermanente de baja presión en el norte de Centroamérica. Las intensas
lluvias afectaron a toda la
Vertiente del Pacífico y al Valle Central. Lo
extraordinario de este temporal no fueron solo las extensas inundaciones,
sino también que se prolongó por dos semanas causando severos daños a la
infraestructura y la población, en cuenta la muerte de 18 personas. En
Guanacaste, las lluvias acumuladas en todo el mes de octubre fueron las más
altas desde 1955. Mientras tanto en la Región Caribe
y las llanuras de la Zona Norte
el panorama fue contrario al Pacífico ya que predominaron condiciones secas
casi todo el año, excepto en noviembre cuando el tiempo se tornó más lluvioso
que lo normal, producto de un frente frío que llegó al país y produjo un
fuerte temporal.
El acumulado porcentual de
lluvia hasta noviembre se muestra en la figura 4, donde también se evidencia
el comportamiento dipolar de las precipitaciones: lluvioso en el Pacífico y
seco en el Caribe. En el Pacífico el acumulado porcentual de lluvia varió
desde el mínimo de 7% en el Pacífico Sur hasta el máximo de 40% en el
Pacífico Norte, donde hubo lugares con cambios de hasta el 100%; en el Valle
Central el aumentó fue del 30%, con casos excepcionales del 65%. En la Zona Norte, el
panorama no fue homogéneo, ya que hubo un déficit del 20% en las llanuras
(Upala, Los Chiles) y un superávit del 10% en el resto de la región. En la
vertiente del Caribe, el déficit varió entre el 5% en las zona de montaña
hasta el 40% en el sur de región, con casos extremos de 60%.
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Figura 4. Porcentajes de
precipitación acumulada a noviembre del 2007. Fuente: GD-IMN.
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En cuanto a la temporada de
ciclones tropicales del Atlántico, en noviembre no se formó ninguna tormenta
o huracán, tan solo una depresión tropical. Por lo tanto, en total se
registraron 14 ciclones (9 tormentas y 5 huracanes), esto significa que se
superó la actividad de una temporada normal (10).
PRONOSTICO CLIMÁTICO
Respecto a evolución de La Niña, según los
modelos de predicción, la confianza es alta de que persistirá al menos
durante el primer semestre del 2008 (figura 5). Aunque las observaciones y la
mayoría de los modelos concuerdan en que La Niña está pasando por el máximo de intensidad y
que la misma empezaría a disminuir a partir de febrero-2008, pocos modelos
como el CFS de NOAA (figura 5) indican la posibilidad de que la intensidad
del fenómeno seguirá aumentando hasta marzo-2008. En este momento la
incertidumbre sobre la disipación total del fenómeno es grande, sin embargo,
existen dos posibles escenarios:
1.
un ensamble de 22 modelos dinámicos y estadísticos, sugiere
que podría ser entre junio y agosto del 2008.
2.
un análisis estadístico de correspondencia entre eventos de La Niña similares a la
actual que coincidieron con una fase activa de la Oscilación
Multidecadal del Atlántico (OMA), mostró que lo más
probable (60%) es que aun haya manifestaciones de la Niña en octubre del
siguiente año, y que lo menos probable (10%) es que se desarrolle un fenómeno
de El Niño.
El calentamiento en el
Atlántico y el Caribe es una tendencia que comenzó en 1995 (alcanzó un primer
máximo en el 2005) y durará algunas décadas más, por lo tanto no cambiará
sustancialmente a corto o mediano plazo. Esta nueva tendencia es el resultado
de la superposición del Calentamiento global y la Oscilación
Multidecadal del Atlántico (OMA), la cual también trae
asociada una era de huracanes más intensos y más frecuentes, situación que
efectivamente está ocurriendo.
En cuanto a las proyecciones
climáticas para Costa Rica se realizaron con base en:
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Figura 5. Proyecciones de los modelos numéricos
(POAMA de Australia y GFS de Estados Unidos) del índice de temperatura del
mar N3.
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(1) resultados de los modelos
de predicción climática, (2) el Sistema de Selección de Años Análogos (SSAA)
y (3) la tendencia de los últimos 10 años. Todos ellos muestran en conjunto
una buena coherencia y consistencia, por lo que la proyección es confiable.
Para el periodo de diciembre-2007 a febrero-2008 los
modelos climáticos pronostican –con probabilidades superiores al 70%-
condiciones más lluviosas que las normales en casi todo el país, con la
excepción del Pacífico Norte y el Pacífico Central. Sin embargo, a juzgar por
la época del año, las mayores cantidades y excesos se producirán en la Vertiente del Caribe y
la Zona Norte,
donde también las probabilidades son altas para que ocurran eventos lluviosos
extremos (popularmente conocidos como “llenas”).
En la actualización de
noviembre, el SSAA identificó a los siguientes como los años más parecidos al
2007: 1955‑1956, 1962-63, 1995-1995, 1998-1999, 1999-2000 y 2005-2006,
particularmente por que en todos esos años se registró el dipolo térmico
entre el Pacífico y el Caribe, había un fenómeno de La Niña y la Oscilación
Multidecadal del Atlántico estaba en la fase activa o
positiva. Cabe resaltar que la intensidad del dipolo –medida por el gradiente
o diferencia entre ambos océanos- aumentó considerablemente en los últimos 3
años a valores nunca antes visto.
El análisis de los años
análogos indica que en la
Vertiente del Caribe Y la Zona Norte el periodo
de diciembre a marzo será más lluvioso que lo normal (figura 6 y tabla 1). El
porcentaje de lluvia acumulada estimado podría variar entre +20% y +50%
respecto al promedio histórico del mismo periodo. Es muy probable que se
registren fuertes temporales (conocidos también como “llenas”) en enero y
febrero.
En Pacífico Sur y el Valle
Central se pronostican algunas lluvias significativas en plena temporada
seca. Asumiendo una intensidad similar a la actual del dipolo transoceánico,
es posible que la próxima temporada lluviosa comience más temprano que lo
normal en toda la
Vertiente del Pacífico.
En cuanto a temperatura del
aire, La Niña
será un factor que atenuará el calor en las zonas bajas del Pacífico y la Zona Norte, sin
embargo, se sentirá más frío en la Vertiente del Caribe, las cordilleras y el
Valle Central oriental (San José, Cartago).
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Figura
6. Pronóstico climático diciembre-2007 a abril-2008. Fuente: GD-IMN.
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El pronóstico mensual de
noviembre‑2007 a marzo-2008 (ver tabla 1) muestra que habrían
condiciones normales o lluviosas en el Pacífico Sur y el Valle Central hasta
enero. En la Zona Norte
y la Vertiente
del Caribe habrá un marcado cambio del tiempo a partir de noviembre,
predominarán condiciones más lluviosas que las normales. No se descarta,
según los años análogos, uno o dos eventos lluviosos extremos durante el
periodo pronosticado.
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FEB
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MAR
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ABR
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2008
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2008
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2008
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2008
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LL
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N+
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Tabla 1. Proyecciones
climáticas mensuales hasta abril del 2008. Simbología: N+ son condiciones
normales o lluviosas; N- normales o
secas; LL lluviosas; S seco; celdas en blanco estación seca.
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En cuanto a la temporada de
Frentes Fríos, que normalmente se extienden de noviembre a febrero, los
estudios de variabilidad climática concuerdan en que durante eventos
moderados o fuertes de La
Niña la cantidad de frentes es menor que lo normal, por
ejemplo en la temporada 1998-1999 se contabilizaron 12 fenómenos (lo normal
son 16). No obstante, los escenarios climáticos previstos por los años
análogos muestran que, aun con una baja temporada de frente fríos, las
lluvias en el Caribe y la
Zona Norte sobrepasarían las precipitaciones normales,
incluyendo la afectación de temporales del Caribe o “llenas”. Esta condición
estaría más asociada con el calentamiento anómalo del mar Caribe, los vientos
alisios y la tendencia decadal que comenzó en 1995.
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