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BOLETIN DEL ENOS
N° 11
12 de mayo, 2008
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LA NIÑA CAUSA SEQUIA AGRICOLA EN LA ZONA NORTE Y LIMON
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RESUMEN
Los indicadores atmosféricos
y oceánicos en el Pacífico son consistentes con el debilitamiento del
fenómeno de la
Niña. Las temperaturas del mar en el Atlántico tropical
norte y el mar Caribe muestran una tendencia de enfriamiento, el cual
actualmente es leve y está dentro del rango de variación normal.
Como consecuencia de todo lo
anterior, las condiciones climáticas en el país se han caracterizado por un
déficit significativo de las precipitaciones en la Zona Norte y la Región Caribe,
situación que ha generado sequía
agrícola, problemas en la disponibilidad de agua para consumo humano y
generación hidroeléctrica.
De acuerdo con los modelos de
predicción la Niña
finalizaría en julio, y a partir de agosto predominaría la fase neutra del
ENOS. Según un análisis estadístico con años análogos y considerando
variables oceánico-atmosféricas de gran escala, no se descarta el escenario
de que el fenómeno de la
Niña reaparezca a finales de año. Por ahora la probabilidad
de un evento de El Niño es muy baja. En el océano Atlántico y el Mar Caribe,
las temperaturas del mar permanecerán ligeramente frías en los próximos
meses, sin embargo se pronostica la reanudación del calentamiento a partir de
julio.
La perspectiva climática para
el país indica que el 2008 será un año lluvioso en el Valle Central y la Vertiente del
Pacífico, lo que significa que hay posibilidades de eventos extremos
(intensos aguaceros en 24 horas o fuertes temporales de 3 o más días) con el
potencial de causar emergencias locales o nacionales.
En la Zona Norte y la Vertiente del Caribe la
distribución temporal será muy irregular, predominando más meses secos que
lluviosos, principalmente en el primer semestre del año. Esta situación de
sequía meteorológica causaría impactos negativos en sectores muy importantes
como la agricultura, la salud y la generación hidroeléctrica.
La temporada de ciclones
tropicales en la cuenca del océano Atlántico será activa con aproximadamente
15 ciclones (8 huracanes y 7 tormentas), de los cuales hay posibilidad de 3
en del mar Caribe.
Este informe lo llevó a cabo la Gestión de
Desarrollo del IMN.
DIAGNOSTICO
Las figuras 1 y 2, de la
variación de los cambios o anomalías de temperatura de la superficie del mar
en el pacífico ecuatorial, muestran que sigue debilitándose el enfriamiento asociado
a La Niña;
de hecho, a partir de febrero el enfriamiento desapareció totalmente en el
Pacífico oriental, siendo sustituido por temperaturas más calientes (figura
2, índice N12); no obstante, en el Pacífico central (región N3.4) la Niña no ha desaparecido
del todo, el índice N34 fue de ‑0.85°C (figura 2), con las máximas
anomalías negativas (mayor enfriamiento) de ‑1.5°C cerca de la línea
internacional de cambio de fecha (figura 1). El IOS (indicador de la
componente atmosférica del ENOS) aun denota la presencia de La Niña, no obstante
también sufrió una fuerte disminución luego del record alcanzado en febrero
(figura 3). De acuerdo con el índice acoplado del ENOS (CEI, por sus siglas
en inglés), el presente evento de La Niña está considerado como el más intenso desde
1940 (Figura 4), la máxima intensidad se alcanzó en febrero del 2008 con una
magnitud de 2.0; en concordancia con los otros índices, en abril este
indicador disminuyó en un 60% con respecto al valor de febrero. Estos y otros
elementos demuestran que efectivamente La Niña se encuentra en la etapa de
debilitamiento.
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Figura 1. Variación espacial de las anomalías de
temperatura de la superficie del mar en el océano Pacífico tropical en marzo
o (arriba) y abril (abajo). Fuente: CPC/NOAA.
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Figura 2. Evolución de las anomalías de temperatura de la superficie
del mar en las regiones N34 (arriba), N12 (en medio) e Indice de Oscilación del
Sur (abajo). Fuente: CPC/NOAA.
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Figura 3. Serie
de tiempo del Indice Acoplado del ENOS. El episodio del 2007-2008 es el más
intenso desde 1940. Fuente de los datos: Gergis & Fowler (2005).
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En el océano Atlántico, las
temperaturas del mar de la franja tropical norte muestran un enfriamiento
desde febrero, comportamiento que es contrario al manifestado en los últimos
3 años en los que ha dominado el calentamiento (figura 4). En el mar Caribe la
tendencia es similar al Atlántico, sin embargo el enfriamiento empezó en
abril. Como consecuencia de todo lo
anterior, la intensidad del “dipolo térmico Pacífico-Caribe” disminuyó en un 95% con respecto al valor
máximo del 2007. Sin embargo a pesar del cambio de intensidad, no hubo
variación en el signo, el cual se mantuvo negativo.
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Figura 4. Variación temporal (arriba) y espacial
(abajo) de las temperaturas del mar en la cuenca del océano Atlántico.
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En Costa Rica el patrón
climático ha sido muy anómalo desde que empezó el año. Las condiciones han
estado muy secas en toda la
Zona Norte y la Vertiente del Caribe. El déficit acumulado
hasta abril en ambas regiones oscila entre el 15% y 35%. Este faltante de
lluvias ha ocasionado una sequía agrícola, con impactos negativos en cultivos
muy importantes como el frijol (Zona Norte) y el banano (Vertiente del
Caribe); además está afectando el suministro de agua a la población y a los
proyectos de generación hidroeléctrica. Esta situación es ocasionada por la
influencia que ejercen la
Niña y el enfriamiento en el Atlántico tropical y el mar
Caribe. Por el contrario, en el Pacífico y el Valle Central, las condiciones
en promedio estuvieron más lluviosas que lo normal.
PRONOSTICO CLIMATICO
Respecto a la evolución de la Niña durante el 2008:
1.
Un enjambre de 22 modelos (dinámicos y estadísticos) indica
que a partir de mayo la
Niña pasará por la transición hacia la fase neutra. Para el
segundo semestre la dispersión de los modelos es mayor, en promedio la
condición es de normalidad (figura 5).
2.
Análisis estadísticos y registros históricos indican que es
muy probable (60%) que la
Niña o un leve enfriamiento persista todo el año, y que lo
menos probable (10%) es que se desarrolle un fenómeno de El Niño.
Por lo tanto, los dos
esquemas concuerdan en que la
Niña persistirá al menos hasta julio, y que por el momento
la aparición del Niño es poco probable.
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Figura 5. Proyecciones de los modelos numéricos y
estadísticos del índice de temperatura del mar N3.4
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Existe la posibilidad de que la Niña se
reintensifique luego del periodo de normalidad que está previsto a corto
plazo. Los antecedentes históricos demuestran que la actual tendencia de
calentamiento podría durar algunos meses antes de que el enfriamiento (o La Niña) pueda retornar
a esas zonas, tal como sucedió en los eventos de 1968, 1974, 1996, 1989 y
1999. Otro factor a favor de que la Niña retorne posteriormente es el estado de la Oscilación Decadal
del Pacífico (PDO, por sus siglas en inglés); todo indica que la
configuración actual de las anomalías de temperatura en todo el océano
Pacífico es congruente con la fase negativa de la PDO, lo cual favorece la
reintensificación y continuidad del fenómeno de La Niña.
La
figura 6 es la evolución observada y pronosticada del índice N34 en los años
análogos del IMN (se incluye la proyección de los modelos dinámicos). Nótese
que efectivamente, la proyección por análogos y modelos muestra una
transición hacia condiciones normales a partir de mayo. No obstante, la
proyección por análogos muestra que a partir de setiembre se reanudaría el enfriamiento
y consecuentemente también la
Niña, no así la proyección de los modelos que tienden a una
total normalización
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Figura 6. Variación del índice N3.4 en los años
análogos al 2008. La línea negra entrecortada representa el pronóstico por
análogos, las grises continuas la incertidumbre y la verde la proyección de
los modelos.
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Respecto al Atlántico
tropical y el mar Caribe, los pocos modelos que existen indican que el 2008
tendría temperaturas ligeramente frías, contrario al patrón de los últimos
años. Sin embargo debido a la tendencia de los últimos 12 años, en particular
por el calentamiento global y el asociado a la Oscilación
Multidecadal del Atlántico (AMO, por sus siglas en inglés)
y a la época en que se registró el cambio (invierno boreal), se cree que
dicho comportamiento también podría ser temporal (3-6 meses) y que el
calentamiento regresaría posteriormente, esto mismo sucedió en años
anteriores como por ejemplo en 1999, 2000, 2001 y 2003. Lo anterior
implicaría que el signo del dipolo térmico entre el Caribe y el Pacífico se
mantendría negativo todo el año, que la magnitud estará baja en el primer
semestre, pero aumentaría el resto del año.
En cuanto a las proyecciones
climáticas para Costa Rica se realizaron con base en: (1) el Sistema de
Selección de Años Análogos (SSAA) y (2) la tendencia climática de los últimos
12 años. Todos ellos muestran en conjunto una buena coherencia y
consistencia, por lo que la proyección es confiable.
El SSAA identificó a 1950,
1955, 1999 y 2000 como los años más similares al 2008. Este resultado se
obtuvo no sólo aplicando la técnica SSAA sino también tomando en
consideración (1) la similitud en intensidad y evolución espacio-temporal con
el actual episodio de la
Niña y el dipolo térmico, (2) además se asumió una fase
positiva de la AMO
en el Atlántico, (3) una fase negativa de la PDO en el Pacífico y, (4) temperaturas entre lo
normal y ligeramente frías en el mar Caribe durante el primer semestre del
2008.
La proyección climática del
2008, se muestra en la figura 7. Del lado del Pacífico y el Valle Central la
condición será de una temporada lluviosa o muy lluviosa.
Según el análisis de los años
análogos, en la Zona
Norte y la
Vertiente del Caribe predominarán más meses secos que
lluviosos. El actual déficit se incrementaría por lo menos hasta setiembre,
cuando es posible que empiece a cambiar el patrón de temperaturas en ambos
océanos y las condiciones de humedad y lluvias sean más favorables. Es
posible que el aporte de los pocos meses lluviosos ‑que se registrarían
al final del año- compensen el faltante que hubo el resto del año; así se
explica la condición anual normal en la figura 7.
La tabla 1 de los posibles
escenarios climáticos a nivel mensual, muestra que en junio las regiones
relativamente más lluviosas serán el Valle Central y el Pacífico Sur,
mientras que la Zona Norte
y la Vertiente
del Caribe predominan condiciones secas hasta agosto. En julio no se observan
anomalías extraordinarias, solo la posibilidad de un veranillo débil en el
Pacífico Norte y el Valle Central. En agosto la tendencia es de normal a
lluviosa en el Pacífico y el Valle Central, seco en la Zona Norte y la Vertiente del Caribe.
En setiembre la posibilidad de fuertes aguaceros o temporales es muy alta en
el Pacífico y el Valle Central. En octubre, todas las regiones del país
manifiestan condiciones normales.
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Figura 7.
Pronóstico climático 2008. Fuente: GD-IMN. El primer valor se refiere a la
estimación del incremento porcentual, el segundo es el equivalente en
milímetros
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S
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Tabla 1. Proyección climática mensual hasta
octubre del 2008. N+ son condiciones normales o lluviosas; N- normales o secas; LL lluviosas; S seco.
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Finalmente, respecto a la
temporada de ciclones tropicales de la cuenca del Atlántico, los pronósticos
de la Universidad
Colorado State (Estados Unidos) y College London
(Inglaterra) coinciden en que la temporada del 2008 será activa, (35% a 50%
más fuerte que lo normal), con aproximadamente 15 ciclones (8 huracanes y 7
tormentas). Los años análogos muestran que en la presente temporada se pueden
presentar 3 ciclones en la cuenca del mar Caribe, al menos uno sería un
huracán intenso. Estos 3 ciclones se registrarían entre julio y noviembre,
siendo octubre el mes con la mayor probabilidad.
DEFINICIONES
1. ENOS: acrónimo del
fenómeno El Niño/Oscilación del Sur, cuyas 3 fases son: El Niño, Neutral, La Niña.
2. Anomalía: diferencia entre
el valor actual y el promedio histórico.
3. El CEI es índice acoplado
del ENOS, integra en un solo valor el efecto combina de la componente
oceánica y atmosférica del ENOS. Es una combinación lineal del índice de
Oscilación del Sur y N3.
4. Se entenderá como condición
seca aquella en la que el promedio mensual o anual de lluvia es el 90% o
menos del promedio histórico correspondiente.
5. El SSAA determina aquellos
años, en los registros históricos, que presentaron una tendencia de los
parámetros de control del océano y la atmósfera similar a la del año que se
pronostica. Se consideran las condiciones observadas en los últimos 4 meses y
las proyectadas para los próximos 4 meses con respecto al mes de referencia.
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