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BOLETÍN DEL ENOS
N° 18
18 de Diciembre, 2008
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FASE NEUTRA O LA NIÑA SON IGUALMENTE
PROBABLES
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RESUMEN
De acuerdo con la comunidad
científica internacional, en la actualidad el ENOS se encuentra en la fase
neutra, particularmente su componente oceánica; no obstante, desde mayo
cuando finalizó el episodio de la Niña, la componente atmosférica del
fenómeno -en cuenta las teleconexiones en nuestro país- continuó reflejando
características típicas de la
Niña. Tomando en consideración las condiciones actuales y
las tendencias recientes en los indicadores del ENOS, hay una probabilidad
casi nula de que se forme un fenómeno del Niño a corto plazo, criterio que es
confirmado por los modelos climáticos,
los cuales indican que el escenario más probable del ENOS para los próximos 3 a 6 meses es la fase neutra
o la Niña.
En el Atlántico tropical, no
hubo cambios significativos en noviembre, las temperaturas del mar estuvieron
más calientes de lo normal y las presiones más bajas. Debido al inicio del
invierno del hemisferio norte, se pronostica una leve disminución del
calentamiento, pero siempre con temperaturas relativamente más calientes.
Este año parece que el invierno boreal se presentó más temprano que lo usual
y con una fuerte intensidad, muestra de ellos fueron los fuertes empujes
fríos que afectaron a Centroamérica a finales de octubre y la segunda
quincena de noviembre.
En cuanto al estado climático
del país, en noviembre se registró un cambio muy fuerte y repentino, en
general fue lluvioso salvo en muy pocos lugares. Lo que más destacó en este
mes fue el intenso temporal del Caribe, al grado que en casi toda esta región
se compensó el déficit de lluvia de los meses anteriores. La perspectiva
climática más probable para el primer trimestre del 2009 será la de una
temporada relativamente normal. En cuanto al posible comportamiento de los frentes fríos, se pronostican que
entre 5 y 7 fenómenos pasarán por el país durante la temporada que comienza
en noviembre y finaliza en febrero.
DIAGNÓSTICO
La figura 1 muestra el cambio
espacial y temporal de las temperaturas del mar entre octubre y noviembre.
Nótese que en general no hubo cambios significativos de un mes al otro, las
condiciones fueron en promedio las normales, aunque en noviembre aparecieron
algunas áreas frías como en la zona del Niño3 y Niño4.
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Figura 1. Variación espacial de las anomalías de
temperatura de la superficie del mar en el océano Pacífico tropical entre
octubre y noviembre de 2008. Fuente: CPC/NOAA.
La figura 2, de la evolución
temporal de las anomalías de temperatura en el Pacífico ecuatorial, muestra
que el leve enfriamiento que prevaleció en noviembre está cobrando más fuerza
en las primeras semanas de diciembre, actualmente oscilan entre ‑0.4°C
y -0.7°C, siendo más frías y significativas en la zona del Niño3.4. Este
comportamiento podría ser la manifestación inicial de un resurgimiento del
fenómeno de la Niña, tal como fue previsto no solo por los años análogos del
IMN (ver Boletín No.10, abril 2008) sino por la intensa fase negativa de la Oscilación Decadal
del Pacífico (PDO por sus siglas en inglés), de lo cual se detallará más
adelante. Otro parámetro oceánico que estaría apoyando la hipótesis de la
reaparición de la Niña es el contenido de calor bajo la superficie del mar
(figura 3), ya que este indicador adquiere valores negativos previos a y
durante las etapas iniciales de un evento de la Niña. Nótese
en la figura 3 que la magnitud del enfriamiento debajo del mar es similar a
la del último evento de la Niña.
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Figura 2. Evolución de las anomalías de la
temperatura superficial del mar en el Pacífico centra (Niño3.4) y oriental
(Niño1.2). Fuente: CPC/NOAA.
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Figura 3. Variación mensual del indicador del
balance de calor bajo la superficie del mar (Pacífico ecuatorial).
Conviene en este momento
introducir un fenómeno oceánico muy prominente con impactos climáticos en
toda Norteamérica: la Oscilación Decadal del Pacífico (PDO, por sus
siglas en inglés), su importancia estriba en que se le ha atribuido ser el
modulador de gran escala del fenómeno ENOS. Según las investigaciones, cuando
esta onda se encuentra en el modo negativo o frío, la cuenca del Pacífico
presenta una configuración como la indicada en la figura 4 (similar a la
figura 1 pero de mayor escala espacial).
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Figura 4. Anomalías de temperatura de la
superficie del mar en el océano Pacífico. Esta configuración en forma de
herradura refleja la fase negativa de la PDO. Fuente:
CPC/NOAA
Bajo la fase negativa o fría
de la PDO se observan sendas bandas de aguas calientes al noroeste y suroeste
del Pacífico en forma de herradura, con un área central (Pacífico ecuatorial)
con temperaturas más frías. Según parece, este tipo de arreglo puede permanecer
en esa misma disposición por varias décadas antes de cambiar al modo
contrario. Se ha ligado la fase negativa de esta gran onda con una mayor
frecuencia e intensidad de los eventos de la Niña, hipótesis que parecer ser
razonable y válida, ya que así se ha verificado desde el último cambio de
fase, ocurrido a finales de los años 90.
Por otra parte, la componente
atmosférica del ENOS es la que consistentemente ha venido manifestando
condiciones típicas de la Niña.
El IOS (acrónimo en español del Indice de
Oscilación del Sur) es uno de los parámetros que se utilizan para monitorear
los cambios de presión de gran escala asociados al ENOS, el cual se
caracteriza por presentar valores positivos (negativos) altos durante un
episodio de la Niña (el Niño). En la figura 5 se presenta la evolución de
este índice desde el año pasado, nótese que excepto en mayo del 2008, todos
los meses han registrado valores positivos, lo cual denota que desde el punto
de vista atmosférico parece que la Niña no ha finalizado, solo ha sufrido
variaciones en su intensidad. Nótese también el alto valor positivo de
noviembre 2008, casi de la misma magnitud que el de febrero, cuando llegó a
la máxima intensidad. Este es otro elemento a favor de un potencial
desarrollo o reaparición de la Niña.
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Figura 5. Evolución del Indice de Oscilación del
Sur (IOS) y Niño3 entre noviembre 2007 y noviembre 2008. Fuente: CPC/NOAA.
Con respecto al océano
Atlántico tropical, que es otro fuerte modulador del clima en Costa Rica, la
temperatura media en noviembre fue de 28°C, esto representa medio grado más
caliente que lo normal (figura 6), lo cual demuestra que el calentamiento es
consistente y robusto. Este comportamiento es consecuencia no solo de la
disipación de la Niña, sino también de la Oscilación Multidecadal del Atlántico, fenómeno
de gran escala espacial y temporal (décadas) cuya fase actual favorece que el
Atlántico Norte en general permanezca más caliente que lo normal. Esta gran
anomalía en el Atlántico trajo como consecuencia no solo que las presiones
atmosféricas hayan disminuido considerablemente, sino también fue motivo de
una fuerte temporada de huracanes y una intensa estación lluviosa en nuestro
país.

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Figura 6. Variación temporal (arriba) y espacial
(abajo) de las temperaturas del mar en la cuenca del océano Atlántico durante
noviembre 2008.
Aunque el año no ha
terminado, desde ya se puede adelantar que el patrón climático del 2008 fue
excepcionalmente anómalo y extremo. En las regiones occidentales del país, el
análisis preliminar (clasificación por percentiles) indica que la presente
temporada de lluvias quedó ubicada en la categoría “lluviosa extrema”,
excepto el Pacífico Sur que se clasificó como normal (figura 7). Las regiones
más lluviosas fueron el Valle Central y el Pacífico Norte, con porcentajes
que oscilan entre el +40% y +60% más que la lluvia anual normal (figura 6).
En los registros históricos de ambas zonas nunca antes se había superado el
umbral del +40%, lo que convierte al 2008 en el año más lluvioso desde 1940
cuando comenzaron las observaciones. La ciudad de San José tiene un registro
histórico más largo que se remonta a 1888, se destacan años sumamente
lluviosos como 1944 (2986
mm, 58% más que lo normal) ó 1938 (2754 mm, +46%); en el
2008 lloverá cerca de 2500
mm, valor que representa el cuarto año más lluvioso de
la historia.
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Figura 7. Comportamiento de la temporada de
lluvias del 2008. Desviación porcentual con respecto al promedio acumulado de
enero-noviembre.
En el Pacífico Central la
condición del 2008 cayó en la categoría muy lluviosa (+35%), sin embargo no
superó los récords de 1955 (+50%) y 1996 (+40%). En el Pacífico Sur, por
segundo año consecutivo las condiciones han sido las normales con un aumento
del 10%. La temporada de lluvias en el Pacífico Norte finalizó
aproximadamente el 8 de noviembre, que es una fecha normal de terminación; en
el Valle Central tampoco hubo una desviación significativa respecto a lo
normal, las fechas fueron variables, entre el 18 de noviembre (Alajuela,
Atenas, Sarchí) y el 4 de diciembre (Cartago, San José). En el Pacífico
Central y en el Sur no hubo indicios de finalización de las lluvias. En la Zona Norte las
condiciones estuvieron entre normales y ligeramente lluviosas, la desviación
porcentual fue en promedio del +15%, producto de los altos niveles
registrados entre junio y octubre.
En la Vertiente del Caribe,
el panorama hasta octubre había sido de condiciones normales o secas (ver
figura 7 de Limón centro), lo cual ocasionó un déficit acumulado de 20% a 30%
(ver Boletín No.17, noviembre 2008); sin embargo debido a las intensas
lluvias de noviembre (figura 7), ese déficit logró compensarse, de tal modo
que esta región aparece ahora con condiciones normales (figura 7). Sobre las
intensas lluvias de noviembre de este año, las cantidades más altas fueron de
965 mm
(en Siquirrez y Sixaola), de las cuales el 90% se registró en la segunda
quincena, y el 50% se acumuló en tan solo 3 días (18, 22 y 23). Según los
registros históricos, este temporal -que duró 10 días, del 18 al 27- no ha
sido en términos de cantidades el más fuerte que haya azotado al Caribe, por
ejemplo en noviembre del 2002 también hubo un temporal de 10 días, durante el
cual se registraron 850 mm
en Limón centro, en octubre de 1944 un temporal más severo (también de 10
días) acumuló 1200 mm,
mientras que el caso del temporal de noviembre del 2008 se acumularon 680 mm. A pesar que
meteorológicamente no fue el temporal más intenso, las cifras preliminares no
oficiales muestran que el temporal de noviembre del 2008 ha sido el más
devastador desde el punto de vista del impacto social y económico. Por lo
tanto, una vez más se demuestra que ya no es válida la afirmación de que la
magnitud de un desastre hidrometeorológico es directamente proporcional a la
intensidad del fenómeno meteorológico, la nueva ecuación involucra y tiene un
peso ponderado mayor sobre el grado de vulnerabilidad de la población.
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Figura 7.
Variación mensual de la precipitación en Limón (Caribe Norte) durante
el 2008.
Con respecto a la temporada
de ciclones de la cuenca del Atlántico y mar Caribe, en total se registraron
17 ciclones tropicales (8 huracanes, 8 tormentas y 1 depresión). Según el
índice de actividad ciclónica tropical neta (NTC), la temporada estuvo un 65%
más alta que lo normal, mayor que la del 2006 y 2007, y se convierte en la 13o
temporada más intensa desde 1944. De los 8 huracanes que se formaron, 5
fueron intensos (categoría 3 o más en la escala de intensidad de
Saffir-Simpson), el más severo fue el huracán Ike, el cual golpeó fuertemente
a República Dominicana, Haití y Cuba. Esta temporada empezó más temprano que
lo usual (31 de mayo vs 10 de julio) Además 7 ciclones se formaron o se
desplazaron por el mar Caribe, uno de ellos (la depresión tropical 16)
originó un fuerte temporal en el Pacífico de Costa Rica. Otro ciclón que
afectó duramente al país fue la tormenta Alma (se originó en el océano
Pacífico) a finales del mes de mayo.
En cuanto a la temporada de
frentes fríos, la misma comenzó con mucha energía: el primer empuje frío
(frente frío + vientos nortes) que llegó al país fue el 31 de octubre,
posteriormente entre el 18 y el 27 de noviembre ingresaron dos empujes más,
que en conjunto fueron el detonante del intenso temporal que afectó a la Vertiente
del Caribe durante esos días.
PRONOSTICO CLIMÁTICO
Congruente con las
observaciones y tendencias más recientes en el Pacífico ecuatorial, así como
con los resultados de 23 modelos de predicción (dinámicos y estadísticos),
hay una certeza de casi el 100% de que no habrá fenómeno del Niño en al menos
los próximos 3 meses. El ensemble de los modelos dinámicos (figura 7) muestra
que aunque el ENOS se mantendrá dentro del rango de variación normal (con
respecto al índice N3.4), hay un sesgo y una tendencia cada vez más fuerte
hacia un evento débil de la Niña en los próximos meses. En términos de
probabilidades ambos escenarios son virtualmente probables. Nótese que el
indicador N3.4 (figura 7) estará en el lado negativo de la escala hasta
mediados del próximo año. Este criterio es apoyado en gran medida por el
modulador de gran escala del ENOS: la Oscilación Decadal
del Pacífico (PDO) cuya condición actual (fase negativa o de enfriamiento) es
propicia para que la Niña reaparezca. Las investigaciones han encontrado que
bajo la fase negativa de la PDO, los eventos de las Niña son más frecuentes,
más intensos y prolongados.
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Figura 7. Previsión multimodelo del índice N34.
La línea azul es el promedio de los modelos dinámicos, los bastones
verticales dan una medida de la variabilidad o incertidumbre. Fuente: IRI.
Respecto a las predicciones
de las temperatura del mar en el Atlántico tropical y el mar Caribe, las
últimas observaciones y la tendencia de los últimos 12 años (en particular
por el calentamiento global y el asociado a la Oscilación
Multidecadal del Atlántico, AMO por sus siglas en inglés)
apoyaban la hipótesis de que seguirán prevaleciendo condiciones más calientes
que las normales, no obstante los modelos dinámicos disponibles discrepan de
esta tendencia, ya que pronostican un nuevo enfriamiento en los primeros
meses del 2009, muy similar al registrado a principios del 2008; no obstante,
en las verificaciones de pronósticos anteriores, todos ellos subestimaron la
intensidad real del calentamiento. Por lo tanto, es muy probable que el
anuncio de un nuevo enfriamiento en el Atlántico tropical se trate en
realidad de un calentamiento menos acentuado que el observado entre agosto y
octubre del 2009; además, en vista de que no se vislumbra un evento de la
Niña moderado o fuerte para los próximos meses, no es razonable esperar un
enfriamiento en el Atlántico tropical.
En cuanto a las proyecciones
climáticas para Costa Rica, se realizaron con base en: modelos climáticos, el
Sistema de Selección de Años Análogos (SSAA) y la influencia climática que
ejercen las condiciones térmicas del océano Pacífico y Atlántico.
Aun cuando la escala espacial
de los modelos climáticos no permite obtener detalles a una mayor resolución,
se observa un excelente consenso de
que en los próximos 3 meses prevalecerán condiciones lluviosas en el sector
suroccidental del mar Caribe, lo cual supone que afectaría a la Vertiente del
Caribe y a la Zona
Norte.
Debido a los recientes
cambios experimentados en el océano, este mes el SSAA identificó a 1949-50,
1961-62 y 2000-01 como los años análogos para la temporada de diciembre a
marzo. Estos años mostraron una evolución similar al comportamiento del ENOS
y coincidieron con aquellos años en que la Oscilación Decadal del Pacífico estuvo en la
fase negativa y la Oscilación Multidecadal del Atlántico estuvo en
la fase positiva.
En la tabla 1 se muestra la
proyección por temporadas análogas. Esta proyección es válida para el periodo
de enero a marzo del 2009. Aunque parece haber cierta discrepancia con
respecto al resultado de los modelos climáticos, ninguna de las metodologías
anticipa condiciones secas en la Vertiente del Caribe y la Zona Norte, el
escenario normal o el lluvioso son igualmente probables.
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Tabla 1. Proyección climática mensual entre enero
y marzo del 2009. N=normal; LL= lluvioso; S=seco. Las celdas en rosado
indican la temporada seca.
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Figura 8. Escenarios climáticos enero 2009.
De acuerdo con la tabla 1 o
la figura 8, enero y febrero se presentarán “normales” en todo el país. Si
bien se pronostica una condición climática normal para la Vertiente del
Caribe y la Zona Norte,
esto no significa ausencia total de lluvias, como si se puede interpretar
para un sitio como Puntarenas. La connotación de “normal” es muy relativa, no
es la misma en todo el país, por ejemplo la lluvia “normal” de enero en Limón
es de 430 mm
(±235 mm), valor que es
significativamente alto si se compara con la precipitación “normal” de
Puntarenas (6 mm
± 12 mm);
por lo tanto la precipitación “normal” en Limón es cualitativamente muy
lluviosa y cuantitativamente más alta que la de Puntarenas.
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Nótese que en esta
actualización, a diferencia del boletín anterior, la posibilidad de un
escenario anormalmente lluvioso en enero (para el Caribe y para la Zona Norte) ha
disminuido. En marzo hay una marcada tendencia de condiciones menos húmedas
que las normales en el Caribe y la Zona Norte, contrario al Pacífico Sur donde se
empieza a manifestar la transición hacia la temporada de lluvias.
Respecto a la finalización de
la temporada lluviosa en el Pacífico y el Valle Central, se mencionó
anteriormente que la misma ya se había establecido en el Pacífico Norte y el
Valle Central, quedando pendiente para diciembre que finalice en el Pacífico
Central y Sur según las fechas dadas en la tabla 2.
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Tabla 2. Fechas aproximadas de la finalización de
la temporada lluviosa en la Vertiente del Pacífico y el Valle Central.
TEMPORADA DE FRENTES FRIOS
En cuanto a la temporada de
frentes fríos, éstos afectan a Costa Rica entre noviembre y febrero, aunque
ocasionalmente hay temporadas que inician más temprano (en octubre) o
terminan más tarde que lo normal (marzo). Este año la temporada empezó
ligeramente más temprano, el primero en afectar al país se registró a finales
octubre. Normalmente en una temporada se registran entre 23 y 30 frentes
fríos en el Golfo de México, de los cuales de 15 a 20 llegan al norte de
Centroamérica; los meses más activos son diciembre y enero con 4 o 5 eventos
cada mes. Del total de frentes fríos que entran al mar Caribe por temporada,
entre 3 y 7 logran proyectarse hasta Costa Rica (un 30%). El 75% de los
frentes fríos presentan una duración de 2-6 días. En Costa Rica los frentes
fríos están asociados con lluvias intensas e inundaciones en la Vertiente del
Caribe, también con una disminución significativa de las temperaturas,
velocidades más fuertes del viento alisio y aumento de la presión
atmosférica.
Aunque en promedio 5 empujes
fríos pasan por Costa Rica cada temporada, la variabilidad interanual es
relativamente grande, oscilando desde temporadas con muy poca actividad como
la 1997-1998 (1 frente frío), hasta temporadas muy activas como la de
2000-2001 (11 empujes fríos).
La frecuencia de frentes
fríos que llegan hasta Costa Rica no manifiesta una diferencia significativa
durante eventos del ENOS, por ejemplo en el evento intenso del Niño de
1997-1998 se reportaron 3 empujes fríos, mientras que en el evento de
1991-1992 hubo 8 empujes, lo mismo sucede con eventos de la Niña, no obstante
se ha notado que desde 1995 las temporadas de frentes fríos se han tornado
más activas durante la Niña, ya que antes de 1995 el promedio de ingresos era
de 3, pero después aumentó a 7. El último evento del Niño (la Niña) se
registró en el 2006-2007 (2007-2008). En la actualidad la fase del ENOS es
neutral.
Luego de evaluar los
escenarios más probables de los predictores de frentes fríos, se determinó
que la temporada invernal 2008-2009 será normal en términos de la cantidad de
frentes fríos que llegan hasta Costa Rica (figura 9). Se estiman para toda la
temporada (noviembre a febrero) entre 5 y 7 frentes fríos, de los cuales 2
podrían ocasionar eventos extremos en la provincia de Limón.
En las temporadas de frentes
de los próximos años hay una fuerte tendencia de que la actividad ya no será
tan baja como la que caracterizó al periodo posterior a 1970, por el
contrario, es probable que la actividad aumente.
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Figura 9. Resumen de la perspectiva de la
temporada de frentes fríos 2008-2009
Definiciones
1. ENOS: abreviatura del
fenómeno El Niño Oscilación del Sur, cuyas 3 fases son: El Niño, Neutral, La Niña.
2. Anomalía: diferencia entre
el valor actual y el promedio histórico.
3. El CEI es el índice
acoplado del ENOS, el cual integra en un solo valor el efecto combina de la
componente oceánica y atmosférica del ENOS. Es una combinación lineal del
índice de Oscilación del Sur y N3.
4. Condición seca es aquella
en la que el promedio mensual o anual de lluvia es el 90% o menos del
promedio histórico correspondiente.
5. PDO: siglas en inglés de la
Oscilación Decadal del Pacífico, sistema meteorológico de
gran escala espacial y temporal (décadas) que regula los ciclos del ENOS.
6. AMO: siglas en inglés de
la Oscilación multidecadal del Atlántico, fenómeno que modula en escalas de
décadas las fases frías y calientes de la temperatura del mar del océano
Atlántico.
7. El SSAA determina aquellos
años, en los registros históricos, que presentaron una tendencia de los
parámetros de control del océano y la atmósfera similar a las del año que se
pronostica. Se consideran las condiciones observadas en los últimos 4 meses y
las proyectadas para los próximos 4 meses con respecto al mes de referencia.
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