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El impacto del
ENOS en Costa Rica es muy variado. Actualmente el Instituto Meteorológico
Nacional lleva a cabo varios trabajos de investigación con el objetivo
de discernir con mayor detalle la manera en que este fenómeno afecta las
precipitaciones, temperaturas extremas (máxima y mínima) y otras variables
meteorológicas del país.
Sin embargo, existen
efectos bien definidos cuando la intensidad de la fase cálida del ENOS (El
Niño) es fuerte, tal y como sucedió en 1982 y 1997: los valores acumulados de
lluvia en la vertiente del Pacífico tienden a ser mucho menores que lo
normal, tal como lo muestra la fig. 16
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Fig.
16 En 1997 se produjo un fenómeno de El Niño muy fuerte, probablemente el más
intenso del siglo XX. La gráfica pone en evidencia el déficit de lluvia que se
produjo, en general, en la vertiente del Pacífico y el Valle Central. Por su
parte, en la vertiente del Caribe se produjeron excedentes que llegaron al
40%.
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Sin embargo, hacemos notar
que este tipo de distribución de lluvia, tal y como lo muestra la fig. 16, no
siempre ocurre con el fenómeno de El Niño. La intensidad del fenómeno es,
probablemente, un factor determinante en la forma en que afecta al país. Sin
embargo, se necesita seguir investigando la forma en que lo hace en relación
con su intensidad y duración.
Una variable que si
está muy influenciada por El Niño es la cantidad de huracanes en la
Cuenca del Atlántico, particularmente en el Mar Caribe. Especialmente, cuando
El Niño es de fuerte intensidad, la probabilidad de formación de tormentas
tropicales o huracanes es muy baja en el mar Caribe. La probabilidad de
un temporal en la vertiente del Pacífico costarricense en mucho menor en esta
situación que en una condición normal o cuando el fenómeno de La Niña
será activo. La ausencia o disminución de temporales, así como el aumento en
la cantidad de días secos, hacen que al finalizar un año la cantidad de
lluvia acumulada sea menor que la cantidad promedio.
En los últimos cinco
años se han formado en el mar Caribe dos huracanes muy importantes: César en
1996 y Mitch en 1998. El huracán César fue uno de
los huracanes más destructivos en la historia costarricense, afectando
severamente al Pacífico Sur. El huracán Mitch, por su
parte, está considerado el huracán más destructivo en la historia
centroamericana, afectando fuertemente a Costa Rica en lo que a
precipitaciones se refiere. Es importante hacer notar que ambos años, 1996 y
1998, fueron años en que estuvo activo el fenómeno de La Niña: este fenómeno
contribuye al aumento de la cantidad de sistemas tropicales en la Cuenca del
Atlántico.
Por su parte, también
las temperaturas extremas se ven afectadas. Por lo general, temperaturas por
encima de lo normal están ligadas al fenómeno de El Niño.
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