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HURACANES
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¿CÓMO SE FORMA UN CICLÓN TROPICAL?
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Los ciclones tropicales
se forman sobre las cálidas aguas del trópico, a partir de disturbios
atmosféricos preexistentes tales como sistemas de baja presión y ondas
tropicales. Las ondas tropicales se forman cada tres o cuatro días sobre las
aguas del océano atlántico, cerca de la línea ecuatorial. Los ciclones
tropicales también pueden formarse de frentes fríos y, ocasionalmente, de un
centro de baja presión en los niveles altos de la atmósfera.
El proceso por medio del cual una tormenta tropical se
forma y, subsecuentemente, se intensifica al grado de huracán depende de, al
menos, tres de las condiciones siguientes (ver fig. 4):
1.
Un disturbio
atmosférico preexistente (onda tropical) con tormentas embebidas en el mismo.
2.
Temperaturas oceánicas
cálidas, al menos 26 °C, desde la superficie del mar
hasta 15 metros
por debajo de ésta.
3.
Vientos débiles en los
niveles altos de la atmósfera que no cambien considerablemente en dirección y
velocidad en un cierto espesor atmosférico.
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Fig. 4 La energía que el ciclón tropical transforma en energía cinética
de rotación y en procesos termodinámicos proviene del contacto entre el
ciclón tropical y las aguas cálidas del mar y, por ende, del
intercambio de energía entre las aguas del mar y el sistema ciclónico. Los
vientos en los niveles bajos de la atmósfera, muy cerca de la superficie
marina, circulan hacia el área de baja presión, es decir, confluyen hacia un
lugar determinado. Las aguas cálidas le suministran al entorno del disturbio
atmosférico la humedad y el calor necesarios para que se desencadenen los
procesos de formación de nubes y, generalmente, de lluvia y actividad
eléctrica. Se forman las bandas de lluvia y los topes de las nubes que se han
formado se elevan muy alto en la atmósfera. Si
los vientos en los niveles altos de la atmósfera se mantienen débiles, el
ciclón tropical puede continuar intensificándose, alcanzando las
subsecuentes categorías hasta llegar a huracán. (Imagen adaptada del programa
COMET)
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ESTRUCTURA DE UN HURACÁN
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Ø
Las partes principales
de un huracán son las bandas nubosas en forma de espiral alrededor de su
centro (ver Fig.5 y 6). El ojo es un sector de bastante calma, poca nubosidad
y, aproximadamente de 30 a
65 Km
de diámetro. La pared del ojo, esta compuesta de nubes densas, en esta región
se localizan los vientos más intensos del huracán. Ver figs.
6 y 7).
Ø
Las bandas en forma de
espiral con fuerte actividad lluviosa convergen hacia el centro del huracán
de manera anti-horaria (ver fig. 5 y 6).
Ø
En los niveles altos de
la atmósfera, el viento circula en forma horaria (anticiclónico), contrario a
como lo hace en los niveles bajos (ver fig. 5).
Ø
El aire desciende en el
centro del huracán dando lugar al ojo del mismo (ver fig. 5).
Ø
En la densa pared de
nubes que rodea el ojo se localizan los vientos más fuertes del huracán.
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Fig. 5 En los niveles bajos se da la confluencia de viento que rota anti-horariamente (ciclónico)
y, por el contrario, en los niveles altos, en donde se da la salida del
sistema, los vientos circulan horariamente
(anticiclónico). Se observan las bandas de lluvia y una corriente de aire
descendente en el centro del sistema, lugar en donde se forma el ojo del
huracán. (Imagen adaptada del programa COMET).
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Fig. 6 Imagen del huracán Mitch cuando alcanzó
la categoría 5. Se observa claramente el ojo y la pared del mismo. Nótense
las bandas de lluvia que confluyen alrededor del centro del sistema. El ojo
es oscuro ya que es una zona que no tiene nubes, lo que se observa entonces
es la superficie del mar. El huracán Mitch es un
reflejo de la alta organización que pueden llegar a alcanzar este tipo de
ciclones tropicales, surgido de un sistema de baja presión,
encontrando a su paso el ambiente favorable para su intensificación y
organización tanto física como dinámicamente
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Fig. 7 Fotos tomadas por el Dr. Black (NOAA)
cuando volaba dentro del ojo de un huracán. Se nota el cielo despejado en la
parte superior de la imagen y la espesa nubosidad de la pared del ojo. Esta
región central del huracán es una zona estable, sin nubosidad y sin lluvia.
Por el contrario, en la pared del ojo se localizan los vientos más fuertes
del huracán.
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Ø
Cambios en la
estructura del ojo y de la pared del ojo pueden causar cambios en la
velocidad del viento del huracán.
Ø
El ojo puede cambiar de
tamaño a medida que el huracán recorre las aguas oceánicas.
Ø
Las bandas de lluvia
exteriores al huracán a menudo tienen vientos con fuerza de huracán o
tormenta, pueden extenderse algunos cientos de kilómetros del centro y
tienen un ancho de algunos kilómetros hasta 145 kilómetros
y varían entre 80 y 480 kilómetros de largo.
Ø
El tamaño típico
(diámetro) de un huracán es de 480 kilómetros de ancho, aunque este valor
puede variar considerablemente. El tamaño no es un indicador,
necesariamente, de la intensidad del huracán.
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Fig.8 El tamaño de un huracán varía considerablemente. La imagen
izquierda muestra el huracán Danny (1997) y a la
derecha, el huracán Fran (1996). El huracán Danny
es comparativamente mucho más pequeño que el huracán Fran, aunque no
necesariamente implica que el huracán Fran fue más destructivo. (Imágenes de
la NOAA).
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Ø
La fuerza de los
vientos huracanados puede extenderse hacia afuera de su centro alrededor de 40 kilómetros, si
es un huracán pequeño, y más de 240 kilómetros si
es grande, alcanzando, en ciertas ocasiones, hasta 500 kilómetros.
Ø
El huracán puede
cambiar rápidamente de forma, tamaño, intensidad, velocidad de traslación y
dirección de desplazamiento
Ø
La velocidad y la
trayectoria de un huracán dependen de complejas interacciones entre éste la
atmósfera y el mar: típicamente un huracán se desplaza a una velocidad de 24 a 32 kilómetros por
hora.
Ø
Como regla general el
lado derecho del huracán (relativo a la dirección de su desplazamiento) es la
parte más peligrosa del mismo debido a que a su velocidad se le
suma la velocidad de la corriente de viento en el cual éste está
embebido (ver fig. 9). El incremento de la velocidad del viento en el lado
derecho del sistema aumenta la marejada generada. Además, los tornados son
más frecuentes en esta parte del sistema.
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Fig. 9 La flecha azulada indica la corriente de viento en la que está
embebido el huracán (simbolizado por la figura blanca que rota). El punto A (130 mph
(millas por hora) equivalente a 208 kilómetros por
hora) muestra mayor velocidad que el punto B (70 MPH, 112 km/h),
a la izquierda del huracán. En el punto A se suman la velocidad inherente al
huracán y la velocidad del llamado flujo básico o corriente de viento en la
que está embebido el huracán. (Animación del programa COMET).
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