El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) es un fenómeno natural que implica temperaturas oceánicas fluctuantes en el Pacífico ecuatorial. El fenómeno "El Niño" se refiere a la interacción climática océano-atmósfera a gran escala,  asociada a un calentamiento periódico (que es recurrente y se repite) de las temperaturas de la superficie del mar (TSM), extendiéndose en todo el océano Pacífico ecuatorial central y el Pacífico  este -central (aproximadamente entre la línea de fecha y 120 ° W).

A escala interanual, de 2 a 7 años, el ciclo El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) es el modo dominante de variabilidad en el océano Pacífico. El patrón generalmente fluctúa entre dos modos: más cálido de lo normal en las aguas ecuatoriales del océano Pacífico central y oriental conocido como El Niño y temperaturas superficiales del mar  más frías de lo normal en el océano Pacífico  ecuatorial central y oriental llamado La Niña.

El fenómeno causa variaciones en los patrones de lluvia, temperaturas superficiales y vientos. Estos cambios alteran los movimientos de aire a gran escala en los trópicos, desencadenando una cascada de efectos secundarios globales.

El afloramiento (surgencia) de aguas frías de las profundidades del océano también tiene consecuencias importantes en la atmósfera. En esta zona, el aire que está en contacto con el océano se enfría e impide la convección; es decir, la lluvia. Como resultado, la costa de Perú posee un clima casi desértico: la precipitación media anual en Lima es de sólo 8 mm, a diferencia de los sectores más secos de Costa Rica que pueden ser de hasta 1200 mm en un año; estas condiciones se invierten durante un fenómeno de El Niño, recaudándose en las zonas desérticas del Perú hasta 700 mm en un mes, es decir un 26.000% más de lluvias.

Al ubicarse la Zona de Convergencia Intertropical al Sur de Centroamérica, y sobre Suramérica, bajo el ENOS en su fase cálida altera las precipitaciones en gran parte de Centroamérica reduciéndose en las regiones del Pacífico, por el contrario en el Caribe se presentan lluvias más intensas que la media climatológica.

Para Centroamérica y gran parte del mundo, el fenómeno se conoce como una fuerza dominante que causa variaciones en los patrones.
El afloramiento (surgencia) de aguas frías de las profundidades del océano también tiene consecuencias importantes en la atmósfera. En esta zona, el aire que está en contacto con el océano se enfría e impide la convección; es decir, la lluvia. Como resultado, la costa de Perú posee un clima casi desértico: la precipitación media anual en Lima es de sólo 8 mm, a diferencia de los sectores más secos de Costa Rica que pueden ser de hasta 1200 mm en un año; estas condiciones se invierten durante un fenómeno de El Niño, recaudándose en las zonas desérticas del Perú hasta 700 mm en un mes, es decir un 26.000% más de lluvias.

Al ubicarse la Zona de Convergencia Intertropical al Sur de Centroamérica, y sobre Sudamérica, las precipitaciones en gran parte de Centroamérica se ven mermadas en las regiones del Pacífico, por el contrario en el Caribe Centroamericano se presentan lluvias más intensas que el promedio.