Recopilación de investigaciones de varios autores.
Juan Carlos Fallas Sojo

De acuerdo a los registros históricos, los primeros datos meteorológicos se deben al botánico y naturalista danés A.S. Oersted, quien en 1846 inició una exploración geográfica en el país, verdadera hazaña en aquella época.  Recorrió de Puntarenas a Moín, y de Alajuela al río San Juan; efectuó también ascensiones a los volcanes.  Sus investigaciones se publicaron en Copenhague en 1863 y sirvieron previamente para la descripción del país en la obra "Cosmos", del sabio alemán Alejandro Humboldt. Oerted realizó la primera descripción del clima de Costa Rica, aunque sus datos difieren de los observados por otros naturalistas posteriores.  
 
Dedujo en 1847, un promedio anual de temperatura de 16°C para Cartago, con un mínimo de 13°C en enero.  También dejó la primera medición de lluvia, muy parecida al promedio actual, y la temperatura de San José. Después de Oersted, transcurrieron veinte años sin que se hicieran observaciones, exceptuando las descripciones de los alemanes Wagner y Scherzer, las cuales indican que la temperatura de San José no baja de los 17°C ni sobrepasa los 25°C y el promedio no se aleja de los 20°C.
 
Debido al desarrollo científico, a mediados del siglo XIX se genera en el país el interés de establecer un observatorio meteorológico, esta idea fue liderada por el Dr. Fernando Streber en 1873, pero la misma se materializó  una década después. No obstante, la Oficina de Estadística incluyó desde sus orígenes (1861), la recopilación de la información meteorológica como una de sus tareas primordiales. Esta situación motivó a la participación de Costa Rica en la primera Red Internacional de Datos Meteorológicos en 1877.
 
Para 1887 se establece el primer observatorio Meteorológico Nacional, bajo la dirección del científico suizo Dr. Henri Pittier Dormond, uno de los extranjeros a quien se llamó sabio, graduado en Suiza como geofísico, ingeniero civil y doctor en Ciencias.
 
Sin embargo, no fue hasta el 7 de abril de 1888 que se publica en la gaceta, la creación del Instituto Meteorológico Nacional y se nombra Director a Pittier, quien también fue asignado como profesor en el Liceo de Costa Rica, por lo que en el mismo Liceo comenzó a funcionar el Meteorológico.  Ahí se iniciaron las primeras observaciones sistemáticas de lluvia y temperaturas de San José y el estudio del clima del país.

 

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La creación de la institución fue impulsada por don Mauro Fernández, abogado, economista y educador, reformador de la enseñanza en Costa Rica, Ministro de Hacienda e Instrucción Pública, alma e inspiración del gobierno de don Bernardo Soto, Presidente de la República entre 1885 y 1889.
 
En su administración el Dr. Pittier, vinculó a Costa Rica a la Organización Meteorológica Internacional (OMI), al asumir la representación del país en el Congreso Meteorológico de París en 1889. A su regreso, Pittier reestructuró el programa de observaciones con base en la normativa internacional.

Al año de su fundación, el Instituto Meteorológico Nacional pasó a formar parte de una institución más amplia: el Instituto Físico Geográfico, siempre bajo la dirección de Pittier, el cual dirigía: el Observatorio Meteorológico y las estaciones meteorológicas de su dependencia, el Servicio Geográfico, el Museo Nacional y el Herbario Nacional.

 

También en la historia de Pittier, forma parte de diferentes instituciones gubernamentales como: la Sección Meteorológica del Museo Nacional en 1910, el Instituto Físico-Geográfico en 1924, el Departamento Nacional de Agricultura en 1936, la Universidad de Costa Rica en 1940, y del Instituto Geográfico Nacional en 1944.

Los archivos y memorias del Meteorológico registran los nombres de personajes nacionales y extranjeros, que mantuvieron vivo el interés científico por los fenómenos atmosféricos y no permitieron que se interrumpiera el registro de las observaciones meteorológicas, pese a que un decreto oficial pretendía cerrarlo en un momento determinado de su historia "...por razones económicas."
 
En 1936, el Instituto Geográfico se suprimió por falta de presupuesto.  Los instrumentos meteorológicos se trasladaron al Departamento Nacional de Agricultura, del Ministerio de Fomento, localizado en San Pedro de Montes de Oca, donde hoy se ubica la Ciudad Universitaria Rodrigo Facio, y ahí se siguieron haciendo las observaciones meteorológicas.
 
A partir de 1944 y habiéndose construido ya la Universidad de Costa Rica, en el Barrio González Lahmann se creó de nuevo el Servicio Meteorológico y Sismológico como dependencia del nuevo Instituto Geográfico Nacional, siempre dentro de la Secretaría de Fomento, hoy Ministerio de Obras Públicas y Transportes. El  Dr. José Merino y Coronado se hizo cargo de su dirección.  Con él se da un intento por establecer y experimentar con el pronóstico del tiempo a corto plazo.  La información se recibía al principio por radio, luego, con el avance de la tecnología, por teletipo.

El Servicio Meteorológico y Sismológico estuvo dirigido a partir de mayo de 1948 hasta 1968 por el Ing. Elliot Coen París. Él fue el artífice de la reestructuración del Servicio Meteorológico, y trasladó su sede del Edificio Universitario, a la torre noreste del Museo Nacional, también logró que el país entablara relaciones con la Organización Meteorológica Mundial (OMM), ingresando como estado miembro de dicho organismo en 1958.

 

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Desde los primeros años, Coen realizó una gran cantidad de publicaciones sobre la climatología de Costa Rica, así como la elaboración de los primeros mapas de lluvia, temperatura, brillo solar y otros.  Este Atlas Estadístico publicado por la Dirección General de Estadísticas y Censos en 1953, nos ofrece una reseña de la Meteorología del país, con clasificación de climas, mapas y gráficos de diferentes regiones del territorio nacional.
 
En 1963, motivado por los efectos de la erupción del Volcán Irazú y las inundaciones del Río Reventado (Cartago), se negoció la adquisición de un importante equipo meteorológico, incluyendo un radar. En 1968 el Ing. Coen se retira y lo sustituye el Ing. Luis Vives.

Hasta 1968 el Servicio Meteorológico y Sismológico o más bien su director, desarrolla una actividad polifacética: Meteorología, Sismología, Astronomía, aspectos oceanográficos tales como las mareas y hasta la hora oficial.  
 
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Este carácter universal o enciclopédico que se le daba a la Institución o a su director, convertía a este último  en una persona de mucho prestigio ante la opinión pública.  Por tal motivo, los directores eran personalidades muy conocidas y personalmente debían explicar por la prensa y radio, los más diversos fenómenos naturales que ocurrían: temporales, sequías, cambios bruscos de temperatura, temblores, eclipses, cometas y otros.
 
A partir de 1968, el Departamento de Física de la Universidad de Costa Rica inicia la formación profesional en Meteorología, y en ese mismo año es designado como uno de los Centros Regionales de Formación Profesional de la OMM, apoyado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Es a través de esta iniciativa que se profesionaliza el Servicio Meteorológico.
 
A partir de 1970, y con el apoyo del Proyecto Hidrometeorológico Centroamericano, auspiciado por la OMM, se renovó el equipo de medición, se instaló una red básica y seis estaciones sinópticas con programas de observación de 12 horas al día.  De este modo se recuperan y depuran los datos meteorológicos en una base de datos.
 
En 1973, mediante la Ley 5222, se crea el Instituto Meteorológico Nacional (IMN), adscrito al Ministerio de Agricultura y Ganadería, y asume su dirección el Lic. Gerardo Lizano, uno de los primeros graduados en meteorología de la UCR. Desde 1975 las oficinas centrales se localizan en el Barrio Aranjuez.  
 
Posteriormente, la Ley 7152 de 1990, traslada al IMN al Ministerio de Recursos Naturales, Energía y Minas (MIRENEM), el cual a partir de 1995 pasa a llamarse Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) como una dirección adscrita.
 
El IMN cuenta al 2015, con ciento veintisiete años de actividad continua, para el beneficio social y económico del país. Es una institución que se ha preocupado durante este tiempo por el desarrollo profesional y tecnológico, con el fin de ser un Instituto Meteorológico de punta en el ámbito nacional e internacional, que cumpla con las exigencias que le impone el Siglo XXI, en campos como la prevención de desastres hidrometeorológicos, la adaptación y mitigación del Cambio Climático, y continuar educando a las nuevas generaciones sobre las aplicaciones de la ciencia meteorológica para el desarrollo de la sociedad costarricense.